miércoles, 24 de junio de 2015

Oporto



Hoy nos trasladamos a Oporto. El maldito GPS de nuevo nos lleva por todo el centro de Lisboa, y eso que habíamos visto en Google maps que la salida hacia el norte era muy sencilla bordeando la orilla del río. Nos resignamos y seguimos sus instrucciones y media hora después estamos incorporados en la A1, autopista que nos llevará a Oporto (peaje de 21 euros). Por el camino, queremos parar en BuÇaco, pero nos pasamos la salida y la próxima está a 20 kms, por lo que, muy cabreados, lo tenemos que dejar para otra ocasión.

A la 1 llegamos a Oporto y nos metemos en todo el centro histórico. Aparcamos y enseguida llegamos a la oficina. Hemos reservado un apartamento con Oporto City Flats. La oficina está en Rua do Almada, calle paralela a la avenida de los Aliados, y nuestro apartamento está justo encima. Nos recibe una chica encantadora, nos explica sobre el mapa de Oporto todo lo que tenemos que visitar, zonas donde comer, transportes que tenemos que coger, todo lo necesario para pasar una semana o más en Oporto. Pagamos y subimos al apartamento, que resulta ser un loft chulísimo, muy moderno y prácticamente nuevo. Bajamos a meter el coche en el parking que nos ha recomendado la chica, muy cercano al apartamento, y subimos las maletas. 

Sin perder más tiempo, nos lanzamos a la calle. Es hora de comer y vamos en busca del Café Santiago, donde hacen, según hemos leído, las mejores francesinhas de Oporto. Las francesinhas son unos sándwiches/bocadillos que mezclan todo tipo de ingredientes. En menos de 10 minutos, llegamos al café, está en la Rua Passos Manuel, cerca de la rua Santa Catarina. Está a tope de gente, pero queda alguna mesa libre. Nos atiende un camarero amabilísimo y pedimos 2 boulas de bacalau (croquetas), 2 francesinhas que llevan pan, salchicha, queso, jamon york, mortadela, ternera, huevo y salsa, con patatas fritas de acompañamiento y 2 cervezas. Todo nos cuesta 22 euros y salimos prácticamente rodando. Está riquísima, pero yo no me la puedo ni terminar. 

Tenemos que darnos un buen pateo para quemar tanta caloría y, para empezar, nos dirigimos a la rua Santa Catarina, una de las más comerciales de Oporto. Hay muchísima gente. Pasamos al mercado do Bolhao y bajamos hasta la Plaza de D. Joao I, donde hay instalada una pista de patinaje sobre hielo. Como se acerca la navidad, nos encontramos todo tipo de adornos, iluminaciones y carpas por todas partes.



Ponte de D. Luis I
Continuamos hasta la estación de Sao Bento, muy bonita y animada, y bajamos hacia la zona del río por la rua Mouzinho Silveira, preciosa calle peatonal, con interesantes locales y edificios preciosos a los que no puedes parar de hacer fotos. Tras un paseo cuesta abajo, llegamos al río Douro, en el que nos sentamos en un banco a disfrutar del atardecer. Al fondo, la otra orilla del río, donde destacan los luminosos de las bodegas de Oporto; a la izquierda, el Ponte de D. Luis I. 


Río Douro

Iniciamos la subida hasta un mirador que hay indicado en el mapa, por la rua Vitoria, al que se accede por una escalera. Todo un acierto: contemplamos desde allí los últimos minutos del atardecer, que dejan el cielo en tonos rojos y violetas y la ciudad comienza a iluminarse. Eso sí, el mirador está abandonado, hecho una auténtica porquería.


Subimos hacia la torre dos Clérigos. Nos encontramos un mercado navideño instalado en la Plaza da Cordoaria y aprovechamos para comprar algún recuerdo. No podemos ya con nuestros cuerpos y volvemos hacia nuestro apartamento, no sin antes pasar por el súper para comprar algunos víveres.


Etapas del viaje:
Lisboa
Sintra
Oporto
Oporto, un día más
Conclusiones

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